Hoy ha tocado, por fin, el Nido del Tigre. Hemos tenido que madrugar un poco pero esperemos que valga el esfuerzo.
Los edificios de monasterio constan de cuatro templos principales y zonas residenciales diseñadas para adaptarse a los salientes de granito, las cuevas y el terreno pedregoso. La cueva donde Padmasmabhava entró primero, montando el Tigre, es llamada 'Tholu Phuk', y la cueva original donde residió e hizo la meditación se conoce como 'Pel Phuk'. Dirigió a los monjes espiritualmente iluminados a construir el monasterio aquí. El monasterio está tan precariamente encaramado que se dice: «se aferra a la ladera de la montaña como un gecko». A la cueva principal se accede por un pasaje estrecho. La cueva oscura alberga una docena de imágenes de Bodhisattvas y las lámparas de mantequilla parpadean frente a estos ídolos. Allí también se deifica una imagen de Chenrezig (Avalokitesvara). En una pequeña celda contigua, se coloca la 'Sagrada Escritura'; la importancia de esta escritura es que ha sido escrita con polvo de oro y de hueso triturado de un Lama divino. También se dice que los monjes que practican el budismo Vajrayana (la religión oficial del estado de Bután) en el monasterio cavernoso viven en el lugar durante tres años y rara vez bajan al valle de Paro.
Todos los edificios están interconectados a través de escaleras de piedra. Hay algunos puentes de madera desvencijados a lo largo de los caminos y escaleras para cruzar. El templo en el nivel más alto tiene un friso de Buda. Cada edificio tiene un balcón, que ofrecen vistas del valle de Paro. El monasterio tiene un largo historial de ocupación por monjes.
Dentro del monasterio no se puede entrar con cámaras, mochilas, bastones …., así que no se pueden hacer fotos, ni vídeos.
El camino desde la base hasta el monasterio, no es difícil pero si bastante largo. Está dividido en 3 tramos:
Primer Tramo: Punto de partida – Cafetería: Para mí es el tramo más largo y difícil ya que tiene muchas pendientes. Yo lo he subido a caballo que es bastante divertido. Se atraviesa un hermoso bosque dejando atrás varios molinos de oración movidos por el agua y se zigzaguea durante alrededor de una hora hasta alcanzar un mirador con pequeña cafetería donde sirven (previo pago) pastas, galletas, té y café. Desde aquí hay unas hermosas vistas del monasterio y el valle a lo lejos. Los caballos sólo pueden subir hasta aquí, y no descienden nunca con gente. La subida a caballo cuesta 1500 Ngultrum (unos 12 €). Los caballos son conducidos por un guía que te lleva todos los trastos y aparte te va haciendo fotos, conducidos lo cual se les da una propina.
Segundo Tramo: Cafetería – Miradores/Escaleras: Alrededor de media hora o cuarenta minutos se necesitan para completar esta parte de la ruta que finaliza cuyo a la misma altura que el Nido del Tigre. Es un camino de interior que ya llega a una altura de 3000 metros, por lo que conviene hacerlo despacio y con cierto cuidado. El final de este tramo nos deja con el primero de varios miradores desde el que se puede mirar cara a cara al Nido del Tigre. Es espectacular, no hay palabras para describir la grandiosidad tanto del entorno, como del monasterio. Este tramo no es difícil, aunque sí que está en cuesta.
Tercer Tramo: Las escaleras al Nido del Tigre: Se trata del tramo más sencillo aunque tiene unos nos 800 escalones entre bajar y subir de nuevo. Pero es maravilloso ver el monasterio tan cerca, merece mucho la pena la subida. De todos modos hasta aquí el monasterio se encuentra a contraluz y hay que esperar a volver para tomar las fotos.
Después de todo esto, la bajada es un coñazo, bastante larga y sobre todo al final que hay muchas raíces asomando de los árboles y hay que ir con especial cuidado. Es necesario llevar calzado de montaña que agarre, aunque la gente sube con zapatillas de deporte y algunos con crocs y otras con tacones.
Por la tarde después de comer, hemos dado un paseo por la calle principal de Paro. Hay una concentración enorme de gente local, monjes y turistas extranjeros que han venido a una especie de festival religioso que dura varios días. Se ve a muchas personas que llevan una estatua de Buda bendecida y a otras con regalos. Es muy curioso ver a tanta gente en este país.
Después ha sido una verdadera odisea encontrar un taxi que nos llevara al hotel. Al final nos ha ayudado una chica de aquí, que no ha parado hasta encontrar uno.
No hay comentarios:
Publicar un comentario